Renovables III. Fotovoltaica y déficit de tarifa

EN SHOCK. EL RDL 1/2012

Desde el pasado 27 de enero de 2012, con la aprobación del RDL 1/2012, el sector de las energías renovables está en shock. Para el Gobierno, el problema de déficit de tarifa ha pasado a ser el único problema del sector energético español y se hace necesario tomar medidas por la vía de urgencia. Y, por supuesto, a la hora de tomar medidas, lo lógico es empezar por el eslabón más débil: cuestionar los ingresos de las grandes eléctricas llevará algo más de tiempo..

A la fotovoltaica (quizá más que a otras tecnologías) le queda al menos la esperanza del autoconsumo con balance neto, es decir, la posibilidad que se le abre al pequeño consumidor de autoproducir su propia electricidad, bajo la novedosa modalidad de compensar sus excesos de producción en determinados meses del año con su mayor consumo en los meses de menor radiación.

Sucede sin embargo que esta modalidad, pensada inicialmente para la microproducción (pequeñas instalaciones de entre 2 y 3 kW de potencia sobre el tejado de, por ejemplo, una vivienda unifamiliar), no resulta aún viable económicamente. Los coste fijos, en los que se incurre sea cual sea la potencia de la planta fotovoltaica, hacen que el precio por vatio en instalaciones tan pequeñas sea excesivo para una retribución que se limita al precio minorista de venta de electricidad, la tarifa de último recurso (TUR).

Por ello, determinadas voces del sector están defendiendo ajustes en la normativa del balance neto que permitan instalaciones más grandes de lo 100 kW inicialmente previstos o la posibilidad de agrupar contadores de diferentes consumidores, lo que permitiría también aumentar el tamaño de las instalaciones.

Siendo estas propuestas muy razonables, pues garantizan la viabilidad del sector y, por tanto, el crecimiento de la potencia fotovoltaica instalada, tan necesaria para sanear nuestro mix energético; frente a estas propuestas, desde ecooo nos atrevemos a plantear ideas alternativas que quizá merezcan ser tenidas en cuenta.

LA PROPUESTA

La idea consiste en mantener el sistema actual, es decir, renunciar a integrar consumo y producción..

En concreto:

  • Promover instalaciones en el ámbito residencial de potencia suficiente (en el entorno de los 10-20 kW nominales). Al no existir en la actualidad instalaciones en medio de las ciudades las redes de distribución puede absorber esa producción sin inversiones adicionales.
  • Contrato y condiciones de compraventa idénticos a los que rigen en la actualidad para las instalaciones fotovoltaicas de conexión a red, si bien, con la simplificación burocrática ya prevista. Gracias a optar por esta modalidad se podría optimizar las instalaciones al no tener que limitar su tamaño al consumo del titular, es decir, se lograría un uso más eficiente de la superficie disponible en cada caso.
  • Precio inicial de venta de la electricidad idéntico ala TUR. Efectivamente, eso significaría para las nuevas instalaciones no pagar por el uso de la red, pero ello no supone ninguna novedad respecto al régimen actual y, en este caso, está incluso más justificado ya que, insistimos, no se requiere inversión adicional de red al volcarse la electricidad en medio del enorme sumidero constante que suponen las ciudades.

A partir de 2013 se comenzaría a aplicar una rebaja en la retribución por kWh de las nuevas instalaciones de unos 0,01 €/kWh respecto ala tarifa TURque rija en ese año (o referencia equivalente). Esa disminución sería de 0,02€/kWh en 2014 y así sucesivamente, es decir, una rebaja adicional de 0,01€/kWh cada año. Esta caída en la retribución se entiende viable por el doble efecto de la reducción de costes de instalación y el aumento esperado de la tarifa eléctrica.

Es decir, que, a partir de 2013 las pequeñas instalaciones distribuidas estarían poniendo a disposición del sistema un fondo económico creciente con el que colaborar en la reducción del coste de sistema. Esto no sucedería en el caso de optar por el modelo de autoconsumo con balance neto pues, en este caso, serían los titulares de la instalación los que se apropiarían de la rebaja de coste de las instalaciones y el incremento en el precio de las tarifas de consumo. Creemos que, después del esfuerzo económico que han hecho y están haciendo los consumidores de electricidad para apoyar la implantación de las energías limpias y renovables, tienen que ser esos mismos consumidores los que se beneficien de los ahorros económicos que se logren con la difusión distribuida de instalaciones eléctricas renovables.

  • Frente a los que argumentan que a estas instalaciones se les tendría que aplicar las mismas reglas de mercado que a las grandes instalaciones térmicas y nucleares (la energía volcada a la red se debe retribuir al precio que establezca en cada momento el mercado mayorista de electricidad, el llamado pool), hay que argumentar lo siguiente: no es defendible económicamente cargar a este tipo de instalaciones con el sobrecoste que implican las inversiones y las pérdidas vinculadas al transporte. Ni siquiera, para los niveles que de la demanda total de electricidad van a representar estas nuevas instalaciones, está justificado repercutirle coste alguno por las tecnologías de respaldo que se precisan al tratarse de tecnologías no gestionables. La inversión que da ese soporte ya está hecha y con los futuros ahorros descritos en el punto anterior se podrán financiar sistemas de acumulación o reforzar las estrategias de respaldo en el futuro.
  • En el cuadro adjunto, se hace una proyección del ahorro esperable en el caso de la tecnología fotovoltaica y a partir de las siguientes hipótesis:
    • Nueva potencia instalada, bajo la modalidad aquí propuesta, en el año 2012: 100 MW. Se prevé un desarrollo escalonado hasta el año 2021 (es decir, 10 años en total), con un aumento de potencia adicional de 100 MW más cada año, con lo que se alcanzaría en 2021 un previsión de nueva potencia instalada de 1.000 MW.
    • La nueva potencia del año 2012 (100MW) generaría unos 150 GWh (a razón de unos 1.500 kWh por kW nominal instalado). Esa nueva producción representa el 0,06% la demanda eléctrica nacional anual que es de unos 250.000 GWh. Como se puede observar en la tabla, considerando un aumento tendencial de la demanda eléctrica de un 1% anual, al final de los diez años previstos esta nueva producción renovable acabaría representando aproximadamente el 3% de la demanda total, una producción que consideramos es perfectamente gestionable en nuestro sistema eléctrico sin necesidad de grandes inversiones.
    • Como decíamos, a partir de 2013, las instalaciones puestas en marcha en ese año comenzarían a retribuirse por debajo de la TUR o referencia equivalente, es decir, el titular de la instalación comenzaría a pagar más por la electricidad consumida que por la electricidad producida. Dicha diferencia quedaría a favor del sistema eléctrico e iría además creciendo en los años sucesivos siguientes a razón de 0,01€/kWh cada año, llegando a representar al final del periodo considerado, 2021, 0,09€/kWh. Como se observa en la tabla, en ese último año 2021, la aportación neta al sistema del conjunto de nuevas instalaciones fotovoltaicas sería de unos 495 millones de euros al año.
    • Otras consideraciones:
      • Como fuente de ahorro adicional para el sistema habría que añadir el efecto, que sobre el precio del mercado mayorista, puede tener esta entrada de energía renovable, sobre todo en el pico de demanda de los mediodías de verano.
      • Al desvincular producción renovable y consumo (en instalaciones por encima de los 3 kW) favorecemos un uso eficiente y racional dela electricidad. Yase sabe que el precio alto desincentiva el consumo. Y no podemos convertir el autoconsumo en una oportunidad para consumir más, para el despilfarro. Tenemos que ahorrar energía, ser más eficientes, pero también más austeros. Consumir menos, no más.
      • Gracias a este modelo de implantación escalonada conseguiríamos también hacer viable la microproducción (recordemos: instalaciones de 2/3 kW de potencia) para los que sí que tendría sentido reservar el modelo de autoconsumo con balance neto.
      • Por fin y para los que argumenten que cada nuevo kWh fotovoltaico estaría expulsando producción de otras tecnologías (todos conocemos el problema que tienen las grandes eléctricas con sus plantas de ciclo combinado), habría que responderles que su problema no son las renovables sino la caída en el consumo. Y que, por tanto, su futuro no está tanto en luchar contra las renovables, sino en hacerlo por un modelo energético más electrificado, con el vehículo eléctrico en el centro de su estrategia empresarial. En el cuadro adjunto se incluye también el número de vehículos eléctricos que habría que incorporar a nuestras carreteras para compensar el aumento de producción eléctrica de las nuevas instalaciones fotovoltaicas (recorriendo una media de 20.000 km anuales y un consumo medio de 3.500 kWh para lograr dichos kilómetros). Al final del periodo, en 2021, aproximadamente el 10 por ciento del parque de turismos tendría que ser eléctrico, aunque la introducción sería también paulatina (en el año 2012, se tendría que conseguir que aproximadamente el 5% del total de vehículos vendidos tuvieran esta tecnología), dirigida primero a las familias con dos coches y según fuera avanzando la tecnología de baterías y abaratándose el precio de estos coches gracias a las economías de escala y aprendizaje, se irían incorporando otro tipo de usuarios. En última instancia, para aquellos a los que nos preocupa el medioambiente, consolémonos pensando en que es mejor que el coche sea eléctrico, aunque la electricidad provenga de centrales de gas, a que esos coches se muevan quemando petróleo.
      • Por último (aunque no por ello menos importante, sino todo lo contrario), hay que seguir insistiendo en los argumentos habituales a favor de tecnologías energéticas como la fotovoltaica: son energías limpias, renovables, autóctonas, distribuidas. Colaboran a reducir nuestro déficit comercial (que se explica en un 90% por las materias primas energéticas) y nuestra dependencia energética (dejamos de estar en manos de países inestables políticamente y de alimentar la belicosidad mundial). Favorecen la creación exponencial de empleo como ha sucedido en el pasado con la difusión generalizada y masiva de tecnologías disruptivas (innovaciones de producto y de proceso. Schumpeter). Y, por encima de todo, colaboran a reducir nuestra huella ecológica, a frenar ese cambio climático que, en tiempos de crisis, hemos decidido que no existe.


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5 responses to “Renovables III. Fotovoltaica y déficit de tarifa”

  1. Roberto says :

    Toda la exposisición que hace Mario, es sumamente interesante y digna de ser tenida encuenta. Por mi parte, considero muy importante el impulso de las energías renovables (pero sin la burbuja de subvención con la que unos pocos se han enriquecido a costa de los contribuyentes), como energías alternativas a las fósiles, más aún en un país donde tenemos muchas horas de sol y que sin duda es un factor del que debemos aprovecharnos.

    Pero dicho esto, creo que la energía nuclear, debe ser la energía puente-temporal (40-50 años) que debemos desarrolar y utilizar más, mientras desarollamos lo suficiente las renovables, para hacerlas eficientes y competitivas, además de rentables. No es quizá la solución más “políticamente correcta”, pero eso no me preocupa, ya que cada uno damos la visión que creemos es mejor y aprovecho la generosa oportunidad que Mario da para hacerlo aquí.

    Mis razones de apuesta por la energía nuclear, (insistiendo en no desechar las renovables bajo sistemas de inversión rentables y sostenibles), son las siguientes:

    1. Seguridad energética a largo plazo. La energía nuclear nos permitiría dejar de ser tan dependientes del suministro exterior desde zonas políticamente inestables (Oriente Medio, Maghreb, Venezuela, Nigeria, países del Caspio…) y de suministradores organizados en cárteles (la OPEP desde 1960 y puede que, en breve, también del gas). Esta tendencia seguirá aumentando en los próximos años debido a la caída de las reservas en otras áreas productoras de petróleo y de gas menos inestables (Mar del Norte, Estados Unidos, México).

    2. Estabilidad y competitividad económica. A diferencia de los costes crecientes en la generación (que no iniciales) de energía eléctrica mediante centrales con combustibles fósiles (especialmente del petróleo y gas), el coste de la generada por centrales nucleares es muy estable a largo plazo, pese a sus iniciales y elevados costes de inversión que requieren amortizaciones prolongadas. Su coste de producción en Europa es, con todo, el más bajo. En un escenario de globalización de las economías, en caso de que un país tenga que pagar una excesiva o inestable factura energética (es muy común pensar en un precio del crudo por encima de los 100 dólares el barril), la competitividad de su economía puede verse seriamente afectada si sus competidores internacionales adoptan un modelo de mix energético diferente respecto del peso que tome la energía nuclear.

    3. Seguridad en el manejo de riesgos. La construcción de centrales de tercera generación o de reactores rápidos y la moderna gestión de residuos (protegidos por tres barreras: la propia forma química del residuo, y las barreras de ingeniería y geológica) minimizan el riesgo de contaminación. Sólo han sido dos los accidentes graves en toda la historia de la explotación nuclear. Además, es esclarecedor saber que el peor accidente, Chernobyl, fue debido a una temeraria experimentación (conseguir una circulación de agua “natural” en el sistema primario sin utilizar la bomba de recirculación y creer además que era mejor hacerlo a baja potencia, justo donde un reactor nuclear es mucho más inestable) en una central muy insegura que no contaba ni con un mísero edificio de contención, mientras que Fukushima fué provocado por un terremoto, no por la propia central, y en el caso de la península, no tenemos tales riesgos sísmicos catastróficos.

    4. Reducción de la radioactividad de los residuos. Además del reproceso de combustible nuclear gastado para fines nuevamente energéticos (gestión en ciclo cerrado) y los menores residuos producidos ya por las centrales de reactores rápidos, están los audaces procesos P&T: separación mediante procesos químicos de los radionucleidos y su transmutación (nueva alquimia del siglo XXI), mediante reactores de neutrones rápidos y bombardeo de aceleradores de partículas para reducir eficazmente la radiotoxicidad y el volumen de los residuos, y que pueden ser una portentosa realidad de uso industrial de aquí a 20-30 años.

    5. No emisión de gases de efecto invernadero (CO2). A diferencia del consumo del carbón o de la actividad de las centrales térmicas o de ciclo combinado de gas que despiden grandes dosis de CO2, las centrales nucleares no emiten ninguna emisión de este u otros gases o partículas nocivas a la atmósfera. Frente al supuesto e inminente cambio climático debido a la acción humana (según la doctrina ecologista) es errónea y abusiva la imposición política de sustitución gradual de energías tradicionales por energías alternativas (solar, eólica, biomasa, biocumbustibles…) de muy escasa rentabilidad y eficiencia, que supone una inadecuada asignación de recursos escasos y cuya ronda, por descontado, pagamos todos ya que el sistema defendido por Mario no ha sido el aplicado en busca de la rentabilidad-competividad-eficiencia, sino del negocio de unos pocos a costa de todos.La alternativa a este estado de cosas es, hoy por hoy, la energía nuclear: la única que se hace cargo de las externalidades al gestionar todos sus residuos, la más estable y la menos costosa. Además, la fisión nuclear reduciría, por su ausencia de emisión de CO2, los elevados costes o penalizaciones que suponen los derechos de emisión suscritos insensatamente en Kyoto por nuestros representantes públicos.

    6. Se reduciría la financiación constante de regímenes hostiles a Occidente. Es del todo inconveniente transferir divisas masivamente por partidas energéticas a países cuyos representantes son de conocida (y reconocida) hostilidad hacia la apertura y el progreso mundial a que empuja Occidente. Los intentos de operaciones de financiación terrorista desde los países desarrollados quedarían más limitados y cercados debido a las crecientes medidas de prevención en este asunto. Esta importante reducción en la financiación de tiranías poco recomendables sería un paso decisivo para la seguridad occidental a diferencia de las costosas incursiones bélicas de muy escaso éxito.

    7. Muchos de los grandes suministradores de uranio son geopolíticamente estables: Australia, Canadá, Sudáfrica, Brasil. Es más, nuestro país, tradicionalmente minero, cuenta con suficientes yacimientos de uranio (el combustible básico hoy día de la energía nuclear) en Extremadura o Salamanca como para permitirnos ser autosuficientes en la generación de energía nuclear. Disponemos también de capital y conocimiento en la materia. Lo que falta es decisión política en este tema tal y como ocurre en nuestra vecina Francia.

    El problema no es que se cerrara Zorita ni que esté previsto el cierre de nuevas centrales nucleares (i.e. Garoña ). Tampoco incluso que no se prorroguen las licencias de explotación de las restantes más allá de los 40 años de vida útil (casi todas las de Estados Unidos se han prorrogado a 60 años). El verdadero problema es la inexistencia de planes de construcción de otras nuevas en España para el suministro estable de energía a la sociedad entera. ¿Acaso vamos hacia un modelo de energía sin nucleares como ocurre en Italia o Portugal? Países como Japón, Corea del Sur, China, India, Estados Unidos, Francia, Suecia o Finlandia (muy concienciados estos últimos ante cualquier impacto ambiental) cuentan con representantes políticos que están apostando ya decididamente por la nuclear, y en el caso de Finlandia, modelo económico sostenible fuera de toda duda, con la construcción de una central de almacenamiento de residuos nucleares.

    La desgracia de estar la energía planificada centralmente por políticos es que su previsión de demanda futura está sujeta a error (como toda planificación) pero sin que el político se haga cargo alguno de sus costes, que corren por entero a cargo del contribuyente (a diferencia de la planificación privada). Sus horizontes son demasiado cortos. Por el contrario, la puesta en marcha de una central nuclear requiere de, al menos, dos legislaturas (demasiado desgaste ante la maleable opinión pública y muy inconveniente para la particular vida planificada de no importa qué político de turno).

    La planificación, la generación, el suministro de energía (incluida la cargada de futuro) y sus precios deberían estar completamente emancipados de la regulación política (no así de una deseable inspección o supervisión) para que la libre función empresarial, en un entorno competitivo, pudiera cubrir convenientemente las necesidades energéticas de la sociedad civil. El sostenimiento de crecientes poblaciones humanas seguirá siendo viable si se dispone de unas fuentes de energía estables y eficientes. Éstas son un asunto demasiado serio como para que su futuro esté totalmente en manos políticas.

  2. Antonio martinez says :

    Las instalaciones solares tendrán que promoverse por entidades públicas o particulares. Si un particular realiza la inversión en su domicilio, ¿Qué beneficio económico obtedría si vende la electricidad a un precio más barato del que le cuesta comprarla?

  3. http://lpnprograms.info/ says :

    I have to say, wrote Catdancer. The job is one list of nursing schools in south carolina that has
    been around for some time now and it seemingly has only gotten worse over the course of instruction, a seasoned Registered Nurse serves as
    the clinical mentor.

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