Renovables II. Fotovoltaica: la propuesta

“Sabemos que el futuro de la fotovoltaica reside en el autoconsumo. Estamos cerca de conseguir el objetivo, que hasta hace no mucho parecía un sueño, de que la electricidad procedente de nuestros paneles sea más barata que el precio que nos cobre en su momento la compañía eléctrica de turno.

El RD 1578/2008 estableció un mecanismo muy razonable de fomento de las energías limpias, según el cual el precio al que se vendían los kWh de las nuevas instalaciones iba a ir reduciéndose, acompasándose a la propia caída en el precio de las instalaciones. Proporcionaba al sector un mecanismo de adaptación paulatino con el que lograr, en un plazo muy corto de tiempo, la viabilidad económica de las energías limpias sin ningún tipo de apoyo.

Con la moratoria aprobada en el último Consejo de Ministros, desaparecen los incentivos a las renovables y se condena también a la desaparición a buena parte de un sector económico pujante.

Se necesita por tanto una alternativa al mecanismo de las primas decrecientes que permita sobrevivir a las empresas de instalaciones fotovoltaicas, sin que suponga un sobre coste al sistema.

Y la ventaja es que estábamos ya tan cerca del autoconsumo, que se necesita muy poco para hacer viable la alternativa. 

Y la base de ésta es favorecer las instalaciones en el ámbito residencial: la fotovoltaica comenzó en el suelo y luego se trasladó a los techos de las naves industriales. Sin desatender este último mercado, la apuesta pasaría por dar ya el paso a los techos de las viviendas unifamiliares y los bloques de viviendas. Con ello conseguiríamos:

– La primera y principal: abrir por fin y de manera generalizada al ciudadano común la posibilidad de hacer algo verdaderamente efectivo por el medio ambiente, algo de lo que sentirse orgulloso, que le dé la seguridad de estar haciendo lo correcto, de acertar en momentos como éste de desconfianza, de dudas, de depresión.
– Llevar las instalaciones a lugares donde las líneas de distribución no están saturadas (como sucede ya en muchos polígonos industriales), donde no son necesarias las inversiones en la red, o incluso se pueda optimizar la gestión de la red gracias a la producción distribuida.
– Favorecer el consumo instantáneo de toda la electricidad, sin necesidad alguna de transporte, ya que en medio de la ciudad el consumo es incluso mayor en los fines de semana.
– Lograr que el autoconsumo con balance neto sea viable mucho antes gracias a la experiencia adquirida en esta fase de transición.
Pero alguien podrá preguntarse: pero, ¿en qué se diferencia esto del propio autoconsumo con balance neto? Creo que se entenderá con facilidad cuando detallemos lo que le pedimos a la legislación vigente:

1. Instalaciones mayores, de mayor potencia (10 kW) que son las que van a favorecer el balance neto.
2. Y para ello, dejar en suspenso el balance neto y permitir que al titular de la instalación se le liquide el saldo entre consumo y producción, es decir, que pueda recibir transferencias de la compañía eléctrica en el caso, muy probable, de que la producción supere al consumo.
3. Reformas legislativas para favorecer que las comunidades de propietarios autoricen el uso de las cubiertas de los bloques de viviendas en caso de que no estén de acuerdo en realizar la inversión el total de los propietarios.
4. Línea ICO

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