Renovables I. Poniéndonos de nuevo en pie

Son años difíciles. La crisis económica cada día pesa más y nos encuentra además más cansados según avanzan los meses. En estas circunstancias, la respuesta de muchos gobiernos, entre los que se encuentra el nuestro, ha quedado reducida a la doble consigna de “austeridad y reformas”, o lo que es lo mismo: austeridad en el gasto y austeridad también en los derechos.

Este viernes le tocó el turno al sector de las renovables. Por decisión del Consejo de Ministros ha quedado en suspenso “sine die” la construcción de nuevas plantas de producción eléctrica renovable, mediante el expeditivo procedimiento de eliminar los complementos económicos a los que tenían derecho según la normativa en vigor. No afecta a las instalaciones que ya están en funcionamiento o en ejecución, pero sí a todas las que ya estaban proyectadas y cuya inscripción había sido solicitada en el registro del Ministerio de Industria.

El ministro Soria, al explicar esta medida, se colocó, como no, bajo el estandarte de la citada austeridad: 1. En España se paga una electricidad muy cara / 2. Incluso pagando un precio tan caro, no conseguimos embridar el descomunal déficit de tarifa / 3. Debemos ahorrar de donde podamos, empezando por no aumentar el agujero con nuevas instalaciones de tecnología renovable y sus correspondientes primas.

Imbuidos por el mantra de la austeridad, todos los argumentos que han venido justificando, hasta ayer mismo, el fomento de las energías renovables, pierden toda relevancia. Han dejado de importar las emisiones contaminantes, el déficit en la balanza de pagos o la dependencia energética de países potencialmente inestables. Todo queda supeditado a los números, y no a cualquier número, sino a los números de hoy, de este mes, a lo sumo de este año. Lo demás no importa. Mientras flotábamos dentro de la cápsula espacial, la gravedad (la gravedad de la crisis) ha vuelto de golpe y todos los objetos, las ideas, los proyectos, han caído a plomo y se han roto en pedazos.

Por ello, creemos que cualquier postura que defienda la viabilidad (incluso económica) del “statu quo”, de las condiciones en vigor hasta la aprobación el RDL 1/2012, está condenada al fracaso. Porque el Gobierno ya ha tomado su decisión respecto a este asunto y ha pasado página (…. que es mucho lo que aún está pendiente en su abultado programa de reformas). Y como en su decisión sólo han pesado unos números concretos, los del coste que representan las primas de las futuras instalaciones, es evidente que sólo vamos a tener una oportunidad de ser escuchados si las damos definitivamente por amortizadas.

En el caso concreto de la fotovoltaica hay que tomar otra vez el mapa (1), pero sólo para trazar una nueva ruta. Tenemos la ventaja de saber cuál es el final de nuestro viaje, el autoconsumo con balance neto, y sólo nos tiene que preocupar llegar hasta él, sin morir de inanición por el camino. Ya no tenemos el apoyo de las primas para seguir abaratando y aprendiendo, pero eso no significa que no podamos dotarnos de mecanismos para llegar, incluso antes, a nuestra meta. Y de hacerlo sin trasladar costes al sistema eléctrico.

(1) http://re.jrc.ec.europa.eu/pvgis/cmaps/eu_opt/PVGIS-EuropeSolarPotential.pdf

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