Tenemos que tener un plan

EL PLAN

De acuerdo con el protocolo anti crisis que manejan los políticos y economistas actuales para enfrentar los problemas económicos, el tratamiento uno, con el que hay que empezar, es el de las llamadas políticas de demanda keynesianas. El sector público gasta más y recauda menos, y los bancos centrales bajan los tipos de interés para, con todo ello, relanzar la demanda de la economía, minimizando así el impacto en el empleo. Si funciona, la crisis pasa sin excesivo sufrimiento entre la ciudadanía, porque las condiciones de vida, la forma de hacer las cosas apenas cambian (y, de paso, y gracias a ello, el partido en el gobierno tiene muchas posibilidades de ser reelegido).

Pero, como sucede con la crisis actual, a veces se gasta toda la munición keynesiana y las cosas siguen igual. Entonces, como si de los cuatro jinetes del apocalipsis se tratara, toman el relevo las otras políticas, las de oferta,  también conocidas como reformas estructurales. Empezamos a hablar entonces de trabajar más y cobrar menos, de pagar por servicios públicos que antes eran gratuitos, de retrasar la edad de jubilación, de que el despido sea más barato, de la liberalización comercial y un largo etcétera. Por una parte, se nos dice que no hay más remedio porque hay que ajustar los gastos a los menores ingresos. Y por otra, que hay que dar instrumentos a las empresas para que puedan competir en este mundo cada vez más globalizado. En resumen, se trata de que sean las empresas las que tiren de la economía (contratando personal porque es barato) y no lo consumidores (comprando porque ponemos dinero en sus bolsillos).

Pero resulta que estas políticas de austeridad tampoco resuelven nada, al menos en el corto plazo. Las familias que ven reducidos derechos y salarios dejan de consumir y sin consumo las empresas no contratan tampoco porque no venden. Así que van pasando los años de la crisis y nos encontramos con un debate que se va haciendo cada vez más ideológico y menos científico. La profesión económica va dividiéndose entre los que defienden una nueva ronda de medidas keynesianas, frente a los que defienden que la austeridad y las reformas estructurales constituyen la única solución duradera ala crisis. Yen medio, los demás, conteniendo la respiración.

Los que hayan escuchado/leído las Píldoras contra la crisis anteriores, sabrán que la razón de todo esto, de escribir y de hacer videos, es simplemente mi rebelión contra este estado general de impotencia en el que nos encontramos, y que, como vemos, alcanza tanto a los que están arriba, como a los que estamos abajo.

Escribo para responder a una pregunta: ¿Eso es todo, no hay nada más que podamos hacer? Y me respondo que no, o, mejor dicho, que sí, que podemos hacer más cosas. Soy de la opinión de que la mejor forma de salir hoy de la crisis, es pensar en dónde queremos estar en 2015. Creo firmemente que necesitamos un plan. Un plan estratégico, una visión. Definir nuestro lugar en el mundo, sacándole todo el partido a nuestras fortalezas, a lo que nuestro país  tiene y no tienen otros. Y alinear todos los esfuerzos en aquello en lo que tenemos más posibilidades de éxito.

Cuando alguien inicia un proyecto, tiene por delante trabajo, sacrificios, preocupaciones, esfuerzos, pero está infinitamente mejor que cuando tiene la impresión de que no tiene ningún control sobre su futuro. Yo apuesto porque dejemos atrás la sensación de barco a la deriva, que tomemos el timón y nos dirijamos en alguna dirección.

De esto van a tratar las siguientes píldoras: de los esbozos de un plan estratégico. O, lo que es lo mismo, de sacudirnos la sensación de impotencia. De empezar a andar.

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3 responses to “Tenemos que tener un plan”

  1. David says :

    ¿¿Alguna vez se ha hecho algo en este país con el pensamiento a largo plazo??. Muy bueno el blog Mario, ya podían echarle un ojo ¨los de arriba¨ para que vean que existen maneras de hacer y explicar las cosas de un modo en el que todo el mundo puede entender….

  2. David says :

    Por cierto, te adjunto la dirección de la empresa que estamos poniendo en marcha. http://www.elipsis.com.es Hay que aprovechar cualquier oportunidad para promocionarse.

  3. A. Márquez says :

    Para tener un plan, tendré que tener una mínima cultura de sacrificio, si eso no lo hay, como es el caso…. aunque no todo son malas noticias y parece que las cosas van cambiando, según la fundación Bertelsmann, 6 de cada 10 jóvenes de 18 a 30 años querrían tener su propia empresa, en contra de ser funcionarios (que implica menor motivación y sacrificio) y eso no es algo que se haga de la noche a la mañana, sino que requiere un plan. Si buscamos ese espíritu emprendedor podremos salir de esta ¡Ánimo! #pcc #mshc

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