BCE: Prestar a los bancos al 1%

Esta pasada semana hemos asistido a un nuevo capítulo de la serie de moda: “El culebrón del euro”. En esta ocasión, el protagonista indiscutible ha sido el primer ministro británico David Cameron, que ha sido “expulsado” de la casa común europea (autoexpulsado dirían algunos), por negarse a firmar el germen de un nuevo Tratado, con el que  se pretende poner fin a los déficit públicos en Europa. Reino Unido se ha quedado fuera, no porque tuviera un diagnóstico alternativo de la crisis, una estrategia distinta para afrontar los problemas actuales. Simplemente se negó a firmar por defender a la City londinense (uno de los mayores mercados financieros del mundo) frente a las pretensiones regulatorias europeas.

Todos deberíamos saber ya que de lo que tratan los Consejos europeos (o, mejor dicho, las reuniones entre Angela Merkel y su vice primer ministro Nicholas Sarkozy, que son las que realmente cuentan) es de diseñar los instrumentos para enfrentar la próxima crisis. La próxima, no ésta. Lo que se pretende con los nuevos acuerdos es que, cuando vuelvan los problemas de deuda (en 2020 por ejemplo), producto del pinchazo (por supuesto imprevisible) de la siguiente burbuja de activos, tendremos la estructura institucional adecuada para actuar con eficacia. O lo que es lo mismo, los Estados estarán menos endeudados y podrán así acudir con más recursos al rescate de los bancos.

No nos engañemos, los líderes europeos se reúnen para construir Europa desde unas bases más sólidas. Y lo mejor para acceder a las bases de algo, es que lo que esté encima se queme antes del todo. La crisis actual, la que llevamos padeciendo desde 2007, por lo tanto, no está realmente enla agenda. La pérdida de bienestar de la sociedad llegará hasta donde tenga que llegar, como en las crisis de antaño. Se ha perdido la cosecha, se está quemando el granero y no hay nada que podamos hacer, sólo apretarse el cinturón.

Pero, si los políticos europeos no están al timón de este barco que naufraga, ¿quién está entonces al cargo de gestionar el día a día? ¿Hay alguien enfrentando las olas? Sí. Hay alguien. Ocupando el puesto del capitán (a la fuerza, eso sí) está el Banco Central Europeo. El único que se afana en achicar el agua que entra por todas partes, el único que se ocupa de evitar que todo salte por los aires mañana mismo, es MarioDraghi, el reciente sucesor de Jean Claude Trichet en la tarea de bombero de guardia.

¿Y hubo alguna noticia relevante la semana pasada en relación con las medidas del Banco Central Europeo? Porque con el desfile de secundarios enla Cumbre Europea, y el desaire de Sarkozy a Cameron, la opinión pública prestó poca atención a las decisiones del BCE. Siguiendo con la metáfora, todos los focos estuvieron concentrados en cómo nos preparamos para la crisis de 2020, dejando pobremente iluminado el escenario donde nos jugamos la partida hoy.

Y efectivamente, el día 8 de diciembre (es decir, un día antes del Consejo europeo), el BCE aprobó medidas absolutamente extraordinarias de apoyo al sistema bancario europeo. En concreto, la concesión de préstamos a un plazo excepcionalmente largo, 36 meses[1], sin límite de cantidad (los bancos pueden pedir lo que quieran) y además pudiendo ofrecer como garantía prácticamente cualquier activo[2]. ¿Y a qué tipo de interés? Eso es casi lo mejor: al UNO POR CIENTO.

Es decir, que los bancos comerciales van a disponer de fondos ilimitados a tres años y al uno por ciento de interés.MarioDraghi lo justifica con el argumento de que muchos bancos europeos no van a poder renovar sus emisiones de deuda que vencen en los próximos años, que el capital financiero internacional no se fía y que van a exigir la devolución de sus préstamos, y claro, hay que evitar que uno solo de los bancos tenga que incumplir uno sólo de sus compromisos. Y yo estoy completamente de acuerdo con esto. Tenemos que evitar los pánicos bancarios.

Pero también sabemos qué es lo que van a hacer los bancos europeos con ese baratísimo río de liquidez. Todo el negocio que puedan. Cogiendo dinero al uno por ciento, para comprar con él, por ejemplo,  letras del Tesoro al cuatro por ciento. Un año pagando el uno por ciento y cobrando el cuatro, sin riesgo y sin ni un solo gasto de gestión: beneficio caído del cielo.

Más allá de los estatutos del Banco Central, más allá de tecnicismos irrelevantes, son muchos los que pensamos, que sería más justo, además de tener mucha mayor lógica económica que el dinero fuera a los Estados a ese precio y que fueran luego los Estados los que reservaran esos fondos para ir atendiendo las necesidades del sistema financiero. Que un banco no puede renovar su emisión de cédulas hipotecarias porque nadie quiere comprárselas, pues allí estaría el gobierno de turno para poner el dinero. Pero no al uno sino al cuatro por ciento.

No es la gestión de la política monetaria, es financiación a largo plazo de las instituciones y los mismos problemas que tienen los bancos lo tienen los Estados. Lo único que hay que decidir es quién hace el negocio, quien se ahorra miles de millones en intereses, los bancos o los gobiernos.

Yo lo tengo claro.


[1] No nos olvidemos de que las llamadas Operaciones principales del BCE (el nombre lo dice todo), su instrumento básico de financiación a los bancos comerciales, del que se sirve para aplicar la política monetaria, consisten en préstamos con vencimiento a ¡una semana!

[2] Cuando un banco comercial acude a los préstamos del Banco Central Europeo tiene que ofrecer otros activos en garantía, por ejemplo, obligaciones del Estado. Si el banco comercial, no devolviera el préstamo, el BCE se queda con las obligaciones y así es como recupera el dinero. Hasta hace poco, el BCE sólo admitía como garantía activos de la máxima calidad. Pues bien, con motivo de estas últimas medidas, está dispuesto a admitir hasta préstamos al consumo como garantía; el préstamo con el que nos financiamos el coche, por ejemplo.

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4 responses to “BCE: Prestar a los bancos al 1%”

  1. dani...él says :

    Habrá que ir montando una institución financiera

  2. Javier Robles says :

    Saludos.

    No puede estar mejor explicado el tema, en concreto el vídeo es magnífico. Por lo cual, estupenda entrada.

    Lo único que no puedo entender es ¿cómo hacen esto con tanto descaro? ¿Alguien le encuentra alguna lógica? o ¿puede que en estos tiempos en los que nos encontramos, con estas posibilidades de comunicación, ejemplo este blog, la cosa cambie algún día?

    ¿Tenemos alguna esperanza de que las cosas, empiecen a hacerse mejor o al menos con más lógica?

    Saludos y buen trabajo.

  3. Salvador Ferreiro says :

    Mientras que para un economista, era una evidente concesión de “barra libre” a todos los bancos (que veremos a ver las consecuencias a medio plazo), para el resto, veíamos la noticia con la “mosca” de cuando te dicen “es por tu bien”, pero sin entenderlo del todo.

    Un grato descubrimiento, encontrarme con tu blog.

    ¡ Felicidades por tu iniciativa personal !

    Salvador.

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  1. Las deudas ilegítimas de François Chesnais | - 17 mayo, 2012

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